
La presidenta de Argentina Cristina Fernández estará de baja desde el 4 de enero hasta el 24 de ese mes para someterse a una intervención quirúrgica, informó el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, debido a que le fue detectado un carcinoma en la glándula tiroides. Scoccimarro aclaró que los médicos constataron “la ausencia de compromiso de los ganglios linfáticos y la existencia de metástasis”.
Médicos argentinos especializados en oncología coincidieron en que el tumor en la glándula tiroides que se le detectó a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, es "perfectamente curable" y no requiere quimioterapia. "Entre el 90 y el 98 por ciento de los pacientes se cura", sentenció Julio Moreno, cirujano oncológico de la Fundación Favaloro de Buenos Aires.
La presidenta argentina es la última en sumarse a una desgraciada lista. Y es que en dos años hasta cinco presidentes latinoamericanos han padecido cáncer.
El 29 de octubre pasado, y sólo dos días después de haber cumplido 66 años, Lula Da Silva se realizó controles médicos en el prestigioso hospital Sirio-Libanés, en Sao Paulo, donde se le detectó cáncer laríngeo.
Un mes y medio después, el 13 de diciembre, el ex presidente brasileño recibió el alta médica tras someterse a su tercera y última sesión de quimioterapia. Los médicos aseguraron que el tumor disminuyó un 75 por ciento.
El popular líder brasileño, que dejó la Presidencia en diciembre de 2010 con un índice de popularidad del 80%, fue el cuarto gobernante que debió luchar contra el cáncer. El mandatario venezolano, Hugo Chávez, inició su tratamiento en junio, cuando en un chequeo médico, realizado en La Habana, se le detectó un tumor alojado en la zona pélvica.
Fue el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, el primer jefe de Estado de América Latina en transmitir palabras de apoyo para su homólogo venezolano. En el texto, Lugo hizo referencia a su propia experiencia en la lucha contra el cáncer. En agosto de 2010, un estudio confirmó que padecía un linfoma Hodgkins en su ingle, un nódulo en el mediastino (caja toráxica) y una lesión en la tercera vértebra de la zona lumbar. Tras meses de quimioterapia en el hospital Sirio-Libanés, recibió el alta en diciembre pasado y afirmó que estaba "completamente curado". No obstante, debe someterse regularmente a controles para desestimar nuevas lesiones.
La sucesora de Lula Da Silva, Dilma Rousseff, superó un cáncer linfático en abril de 2009, cuando ya se había lanzado como candidata a la Presidencia. El diagnóstico temprano fue clave: se sometió a una cirugía y a quimioterapia para tratar un linfoma del que se la declaró curada aunque aún exige atención médica.
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